El Nevado tiene una pequeña trampa: puede parecer mucho más sencillo de lo que realmente se siente.
El terreno de las zonas más transitadas no necesariamente parece intimidante. El verdadero factor es la altura. El volcán alcanza aproximadamente 4,680 metros sobre el nivel del mar, y arriba cada esfuerzo cuesta más.
La experiencia que se repite entre excursionistas es bastante clara: incluso personas en buena condición física terminan caminando más lento de lo esperado. La respiración se acorta, las piernas pesan antes y conviene olvidarse de mantener el ritmo que tendrías a menor altitud.
El clima también cambia rápido. Frío, viento, sol fuerte y niebla pueden aparecer en la misma jornada. Por eso capas de ropa, agua, protección solar y permanecer en caminos autorizados importan mucho más que llevar una mochila llena de cosas innecesarias.
Aquí no intentaría ganarle a la montaña. Si el cuerpo pide bajar el ritmo, bajas el ritmo.
El clima también cambia rápido. Frío, viento, sol fuerte y niebla pueden aparecer en la misma jornada. Por eso capas de ropa, agua, protección solar y permanecer en caminos autorizados importan mucho más que llevar una mochila llena de cosas innecesarias.