El Ex-Convento no funciona sólo como punto de partida: ayuda a entender por qué este bosque fue elegido como lugar de retiro desde el siglo XVII.
La caminata comienza junto al conjunto histórico y se interna pronto entre oyameles y pinos. El cambio se siente sin necesidad de alejarse demasiado: quedan atrás los patios y aparece un camino húmedo, sombreado y tranquilo.
El circuito enlaza senderos forestales y caminos próximos a antiguas estructuras carmelitas. No es una visita completa a las ocho ermitas ni una reconstrucción histórica exacta; es una forma breve de recorrer el paisaje que dio sentido al antiguo Santo Desierto.
La pendiente se mantiene amable y el desnivel llega en tramos cortos. Aun así, hay cruces suficientes para llevar el track descargado y evitar que una vuelta sencilla termine convertida en otra ruta.
El regreso devuelve al Ex-Convento con tiempo para recorrer la zona principal. Esa combinación —bosque primero o historia después— hace que funcione bien como primera caminata en el parque.